¡Es una bendición poder ayudar!


Hace poco abriendo el libro de mis recuerdos, encontré una carta que escribí para mí, antes de hacer realidad mi sueño de adolescente (en aquel entonces sin forma). En aquel entonces los pensamientos eran muy confusos así como los tuyos hoy al estar leyendo esto buscando alguna respuesta.

Después de terminar de escribir esa carta en ella había no menos de 70 cosas por hacer durante el resto de mi vida, cosas por las cuales trabajar; sin embargo la mayoría eran materiales y al ir pasando el tiempo fueron perdiendo interés. A pesar de ello las otras pocas cosas que había escrito en la carta permanecieron a pesar del paso del tiempo, haciéndose cada vez mas fuerte como un eco constante, por lo que mediante ellas sembré un árbol con la intención de que junto a ellas nos cobijáramos bajo su sombra refrescante y platicáramos sobre tus triunfos y derrotas. Ese árbol entre las propiedades de su semilla tenía: gratitud, honestidad, justicia, paciencia, perseverancia, y respeto.

Conforme fue creciendo dicho árbol fue envolviéndome en sus raíces y posteriormente en su corteza para hacerme sentir que tenía la fuerza moral para ir madurando en mi interior para poder darme cuenta que tendría que dar aire a la atmósfera para contribuir a un mejor lugar en donde vivir una vida en gozo eterno, libertad incondicional y una conciencia ilimitada. Sin embargo esto no seria fácil, sino sería el resultado de un esfuerzo titánico por limar mis defectos y pulir mis cualidades para sacar lo mejor de mí, para así poder llegar a tener una conciencia ilimitada cambiando de adentro hacia afuera.

El camino por lo tanto sería corto y fácil en la medida de mi determinación así como de mi perseverancia, por lo que traería momentos de satisfacción y circunstancias difíciles en ciertas ocasiones como parte del cambio; pero a su vez estas me harían refinarme dejando aprendizajes significativos para más adelante empezar con una labor loable (la de influenciar en la gente y ser un instrumento de cambio). Por lo tanto dicho proceso comenzaría al estudiar psicología para así tener una perspectiva más clara de todo esto que llamamos vida.

De esta forma fue como el universo empezó a conspirar” diría Paulo Coelhopara empezar a despertar esa conciencia que me llevaría a lograr cada uno de los objetivos necesarios trayendo consigo grandes frutos, producto de plantar dicha semilla.

Dichos frutos serían: el amor, la apacibilidad, la benignidad, la templanza, la bondad, la fe, el gozo, el autodominio, la gran paciencia, y la paz interior. Necesarios para confrontar las vicisitudes de la vida cotidiana con humildad y templanza permitiéndome crecer y comprender “la vida misma.

Por lo tanto doy gracias a Dios, por fortalecer mi espíritu; permitiéndome estar en unión con “él” para ejercer mi profesión de manera responsable y comprometida para así, quien en mi ser depositará su confianza asegurarle cosechar lo que sembró, no defraudándolo en absoluto; recordando siempre que: la alabanza, la gratitud, el amor, la compasión, el respeto y la humildad son lo más indispensable que una persona puede tener para una vida en plenitud. A partir de esto, la experiencia se convertiría en una brújula a través de los años para escuchar con empatía lo que las personas tuvieran que contarme, y permitir analizarme a través de los errores ajenos para refinarme como la plata y construir enseñanzas de vida que enriquecieran mi quehacer profesional con valentía y decisión.

Por lo tanto, al crear esta página tan solo ha comenzado mi labor de influenciar en ti, al estar leyendo esto o cualquier otra cosa que se encuentre aquí para así; lograr el objetivo de propiciar un pequeño, pero humilde cambio que provoque un efecto de onda y se expanda a través de este mundo, logrando de esta manera completar MI MISIÓN & MI VISIÓN.

Por último, te comparto la siguiente reflexión buscando tomes conciencia y te inspires para mejorar tu vida y la de los demás.

“En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos. ¿Por qué comparte su mejor semilla con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso? preguntó el reportero. Verá usted, dijo el agricultor. El viento lleva el polen de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada echaría a perder la calidad del mío. Si siembro buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga”.

Lo mismo ocurre en nuestra vida, quienes decidan vivir bien deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se MIDE por LAS VIDA QUE TOCA y quienes optan por ser felices deben ayudar a que otros alcancen su plenitud, pues el bienestar de cada uno ESTÁ UNIDO AL BIENESTAR COMÚN”.

Atentamente…

Psic. Hugo Herci

 

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