RECETA PARA UN GENIO

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Muchos de los genios universales han tenido entornos primarios inusualmente enriquecidos (Albert 1980, Simonton 1987) De hecho la niñez de figuras eminentes como Ludwig Van Beethoven y Francis Galton resulta poco común.

¿Podríamos crear más genios proporcionándoles ciertas clases de experiencias en la niñez?


Nadie ha llevado a efecto un experimento que pudiera contestar esta pregunta con certeza. Sin embargo existe ALGUNA EVIDENCIA FASCINANTE PARA APOYAR LA IDEA.

James Mill (filósofo e historiador británico del siglo XIX), efectuó un tipo de experimento de enriquecimiento con su primogénito, JOHN STUAR MILL. El padre del niño comenzó instruyéndolo como maestro particular cuando aún estaba en la cuna. JOHN podía leer a la edad de 3 años y contestaba preguntas de su padre de manera rutinaria sobre lo que leía. Para el tiempo en que JOHN contaba con 8 años de edad, casi había leído la mayoría de los griegos clásicos (por cierto, en GRIEGO) y cuando se convirtió en adulto, continuó hasta dejar atrás a su padre como filósofo. JAMES MILL no pudo dedicar el mismo esfuerzo para educar a sus otros hijos, y ninguno de ellos igualó los logros de su hermano mayor.

Se ha hecho un esfuerzo más reciente para mejorar la capacidad proporcionando un ambiente enriquecido por parte de un hombre llamado AARON STERN (1971). Demasiado enfermo para trabajar, Stern decidió que dedicaría su tiempo a educar a su hija. Cuando Edith era todavía una niña, STERN ejecutaba música clásica para ella, le mostraba tarjetas con números, le leía y se esmeraba en hablarle despacio y en oraciones completas. Cuando tenía 18 meses de edad, STERN le enseñó a Edith matemáticas con un ábaco, le mostraba palabras en tarjetas y le enseño a leer los letreros de las calles. Alrededor de los 2 años de edad, Edith leía libros proyectados para niños de 6 a 8 años; alrededor de los 4 años, leía el periódico y jugaba ajedrez; a los 5 había leído bastante de la Enciclopedia Británica, a los 6, leía a Dosgtoievsky y a Tolstoi; a los 15 años; Edith se graduó de la Universidad y comenzó su trabajo profesional en la Universidad de Michigan.

Por supuesto, es posible que los notables logros de JOHN MILL Y EDITH STERN tenga poco que ver con los ambientes especiales en que fueron criados.

Sin embargo, estos y otros casos dejan ABIERTA la posibilidad de que en un AMBIENTE RICO INTELECTUALMENTE EN LA NIÑEZ TEMPRANA pueda tener efectos importantes SOBRE LA CAPACIDAD DE APRENDER.


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