LOS VALORES… Base de la autoestima


La propia identidad personal, objetivo primordial de la adolescencia, no podrá conseguirse nunca si no es sobre la base de una escala de valores personal. El individuo sólo puede responder a la pregunta ‘¿quién soy?’ si conoce el objeto de sus preferencias y decisiones, si es capaz de definir con claridad los fines que se propone en la vida.

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La solución de los problemas la elección de los objetivos sólo es posible cuando existe un sistema de valores que sirve de referencia, son ellos los que deciden por ejemplo: si un muchacho va a optar por el riesgo de una vida sacrificada o va a huir e ella a lomos del caballo infernal de la droga; si va a aceptar críticamente el orden de una disciplina o va a rebelarse contra ella; si va a ser capaz de soportar la sonrisa irónica y fanfarrona de turno o a echarse en brazos de la opinión ajena; si va a ser libre guiándose por lo que el considera valioso o a depender siempre de los demás.

“El hombre aprende a estimarse en la medida en que respeta y realiza los valores en los que cree”.

FAMILIA

Detrás de cada conducta existe un trasfondo que nos dice si una cosa vale la pena o no la vale, si algo importa o no importa. Es una predisposición que nos inclina a obrar de una manera o de otra, justificando o legitimando nuestras acciones. Continuamente estamos valorando las cosas, hechos, personas…

‘¿Qué piensas de eso?’ ‘¿Qué opinas de mí?’, ‘¡Eso es estupendo!’ , ‘¡Qué disparate!’

Con estos juicios de valor no hacemos más que manifestar nuestras preferencias, el orden moral es precisamente ese orden de preferencias que yo establezco entre el valor de las cosas. En virtud de ese orden, puedo estimar que unas valen más que otras, que algunas no tienen más razón de ser que la de ser sacrificadas en aras de otras más importantes.

Ese ‘trasfondo moral’, esa escala de valores que condiciona mi conducta se convierte en fuerte exigencia que marca a cada individuo el camino del DEBER.

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Los 7 principios de André Vermeulen


  1. Estimúlese físicamente
    • Muévase. Baile, haga ejercicio aeróbicos, nade, juegue tenis, fútbol. Haga ejercicios de lateralidad, por ejemplo, con la mano izquierda toque su oreja derecha y con la mano derecha toque su nariz. Ahora al revés y repítalo varias veces hasta dominarlo.
  2. Beba ocho vasos de agua
    • De acuerdo con los expertos, esto no es opcional, es obligatorio si queremos que nuestro cerebro funcione de una manera óptima. Y si estamos estresados, debemos aumentar a 16 vasos de agua al día. El 90 % del volumen de nuestro cerebro está compuesto por agua y es el principal vehículo de las transmisiones electroquímicas.
  3. Oxigénese
    • Haga ejercicio, salga al campo. Antes de una junta importante o de un trabajo que necesite concentración respire hondo. Respire en 4 tiempos, sostenga el aire en 16 y exhale en 8.
    • El doctor Otto Warburg, Premio Nobel de Fisiología, hizo un experimento en el cual logró convertir células sanas en malignas, a través del sencillo procedimiento de reducirles el oxígeno.
    • Rodéese de plantas. ¿Sabía que una sola planta puede remover partículas contaminantes del aire en un espacio de 9 metros cuadrados? Las plantas aumentan la ionización negativa del aire y lo cargan de oxígeno, aumentando nuestra productividad en un 10%. Algunas plantas como las dársenas han probado ser de las mejores para esto.
  4. Consuma alimentos para el cerebro
    • Al cerebro le conviene que comamos cinco porciones de fruta y verduras al día, semillas, nueces, ajo, granos completos, champiñones, aceites prensados en frío y proteínas. El pescado literalmente genera la construcción de nuevas neurocélulas.
  5. Piense positivamente
    • Los pensamientos negativos generan químicos que bloquean la conexión entre los neurotransmisores. Como decía Henry Ford: “Si piensas que puedes o que no puedes, siempre estarás en lo correcto”.
  6. Escuche música instrumental

     

    • La música es la puerta hacia terrenos interiores; toca lugares fuera de nuestro alcance. Ayuda a la creatividad, a la expresión personal. Facilita el aprendizaje. Un granjero comprobó que al ponerle música instrumental a sus vacas, en ellas había un aumento en la producción de leche y en sus glóbulos blancos.
  7. Rete a su cerebro
    • Si no lo usamos, lo perdemos. Juegue ajedrez, resuelva crucigramas, aprenda a tocar un instrumento, haga matemáticas, viaje a lugares nuevos, vaya a exposiciones de arte, lea, estudie algo. Escriba y dibuje con su mano no dominante. Abra su mente a nuevas experiencias y formas de pensar… Todo esto genera que el cerebro funcione mejor.

 

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