Necesito un amante… o varios?

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Psicólogos Veracruz, Ver.
PSIC. HUGO HERCI | Problemas de aprendizaje y conducta en niños y adolescentes

A veces hay escritos que tienen su valor, o que al menos no me suenan totalmente disparatados. Hoy me llego uno al correo y me nació leerlo, es de un médico argentino llamado Jorge Bucay, muy famoso por lo visto ya que no es lo primero que leo de su autoría, incluso una vez recomendé algo que escribió. Se los copio a continuación (en cursiva):

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan únicamente para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme ésto, ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: “Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Entonces, después las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan es UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¿Cómo es posible que un profesional recomiende alegremente una sugerencia tan poco científica? Y también están las que escandalizadas, se despiden y no vuelven jamás.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición, Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también, quien a veces no nos deja dormir.

Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el placer de un hobby. En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

¿Y qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar cómo viven los demás, es tomarse la presión, deambular en consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante y sé tú también un amante y un protagonista de la vida. Piensa que lo trágico no es morir; al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y no se olvidó nunca de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir mientras tanto. Sin dudar, búscate un amante, porque para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida.

Voy a ser sincera, este texto no me causo mucha impresión, si estuviera en su consulta y me dice lo mismo, probablemente le respondería: “Eso ya lo sé… lo que necesito es olvidar un amante que no me corresponde y como volver a tener uno, o varios en el mejor de los casos, porque me siento desmotivada, y todo aquello que amo ya no significa lo mismo para mí…”. Es cierto que tal como lo describió, encajo en el tipo de paciente desesperanzado, cuyo diagnostico obvio es la depresión, esto no necesariamente tiene que ver con mi mal de amores, pues casi desde que nací presento esos síntomas, aunque es cierto que hay situaciones y experiencias que potencian esta condición depresiva.

No le tengo miedo a vivir, mi destino no es “durar”, nunca lo he sentido así, tengo una manera particular de estar de novia con la vida, y eso me encanta, no quisiera cambiar. El detalle está en que tengo muchos amores, pero no amantes… Mis amores los disfruto, algunos me fascinan, me dan alegría y en ocasiones felicidad, a veces me mantienen interesada, me dan ganas de aprender y experimentar, en definitiva me hacen ver que la vida tiene muchas cosas hermosas que valen la pena, lo mejor de todo es que la mayoría de mis amores son simples, no necesito luchar toda una vida para disfrutarlos, los tengo, los espero, llegan de imprevisto, los busco, pero están a mi alcance…

Sin embargo, me hace falta esa pasión que despierta un amante, pensé que todos mis amores me apasionaban, y es así hasta cierto punto, pero solo cuando de veras conocí la sensación de tener un amante, me percate que esa pasión es algo sobrecogedor, que puede llevarte al éxtasis o destruirte. Lamentablemente no todos los amantes son recomendables, y en mi caso tengo que olvidarlo…

El autor recalca la necesidad de tener uno, pero no habla de los peligros que esto implica, de todas maneras estoy de acuerdo en que es lo mejor que nos puede pasar, así lo pierdas o te haga daño, pues lo más importante es que estas más consciente de quien eres y sobre todo de aquello que quieres de la vida…

Autor: Andreyna

Martes, Junio.05.2007

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